Fotografía: L. Gould, en Pixabay.
Sobran carnicerías. Sobran publicistas, aviones, hoteles y bares. Sobran centros comerciales. Sobran coches, sobran muchos coches. Sobran economistas neoclásicos. Sobran webs porno, juguetes de plástico y tractores. Sobran fábricas petroquímicas. Sobra industria. Sobran polígonos industriales. Sobran camiones y sobran kilómetros. Sobran tuits y sobran whatsapps y sobran selfis. Sobra dióxido de carbono y eutrofización. Sobran partículas en suspensión y sobran microplásticos. Sobran gigabytes y gigahercios.

O empezamos ya mismo a asumirlo, o los que sobraremos seremos nosotros. Todos nosotros.

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