
Claro que este planteamiento de buscar el camino de la simplificación en lugar del callejón sin salida de aumentar la complejidad, no gustará a los adictos a la abundancia energética, ni a los mercadólatras capitalistas, ni a los infantilmente tecnoutópicos ni a las grandes empresas que se frotan las manos con el pelotazo de los Green New Deals, European Green Deals, Next Generation EU y otras grandes estafas del rock’n’roll renovable. Pero es la única transición energética sensata y posible.