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Reciclar implica decrecer, por pura termodinámica

Tratamiento digital de una foto de vkingxl en Pixabay.
Cuando exponemos los límites materiales al crecimiento, numerosas veces se nos replica que gracias a la ampliación de las tasas de reciclaje se podría mantener en funcionamiento indefinidamente la sociedad industrial más o menos como la conocemos ahora. Sin embargo, y dejando de lado la cuestión de que con energías renovables no se puede mantener el crecimiento indefinidamente, los defensores de una sociedad compleja basada materialmente en un óptimo reciclaje están obviando un hecho incontrovertible: todo reciclado de materiales es por definición imperfecto, siempre se pierde algo. Es la traslación al mundo de la materia de la Segunda Ley de la Termodinámica, que habla de la degradación entrópica.

Por tanto, aun en el utópico caso de alcanzar tasas de reciclaje del 99%, pongamos por caso en un material crítico para las sociedades modernas como es el cobre, y llegados al punto en que se agotasen todas las minas capaces de aportar ese 1% que le faltase al reciclaje a base de extracción de nuevo cobre (o que fuese demasiado costoso económica o energéticamente dicha minería, que a efectos prácticos sería equivalente a un agotamiento), estaríamos en una situación en la cual cada año tendríamos un poco menos cobre que el año anterior. Y esto se aplicaría a todos los materiales, en mayor o menor tasa porcentual. Con lo cual, al cabo de X años las economías mundiales dispondrían de la mitad del cobre que en su momento álgido (en su Peak Copper, etc.), luego una tercera parte, luego un cuarto… Con tasas de reciclado del 99% nos quedaría la mitad del mineral en apenas 70 años. Con tasas más realistas, como el 30% del aluminio (el metal con mayor tasa de reciclaje en la actualidad), nos quedaríamos con el 0,002% de la cantidad inicial en apenas una década.

Por tanto, si de verdad la minería del futuro va a ser el reciclado, deberemos plantearnos que eso implicará el fin del crecimiento económico y material. El fin del extractivismo será el fin del crecimiento. Aunque antes de que se acaben las minas de las cuales extraer mineral virgen, nos encontraremos con el límite energético, el cual no sólo nos dificultará cada vez más la extracción sino también (se suele olvidar también, ¡vaya por Dios!) el reciclaje. Puesto que sin energía para reunir el metal usado, trasportarlo a las plantas de reciclaje, fundirlo y volver a trabajarlo, no hay reciclaje posible. Y cuanto más disperso esté ese material, más energía será necesaria. Y, trágicamente, es justo ahora cuando comenzaremos a tener cada vez menos energía.

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