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Un círculo no es una espiral (o por qué nuestros gobernantes no saben lo que están diciendo)

De un tiempo a esta parte se les llena la boca a nuestros gobernantes y a buena parte de la clase empresarial con el término economía circular. Pero más allá de lo pretencioso y arrogante que es, ya de partida, considerar que podemos llegar a algo lejanamente parecido a una economía circular en nuestras sociedades industrializadas (con tasas de reutilización y reciclaje ridículas comparadas con las que existen en la naturaleza, cercanas al 99%), hay algo sangrantemente contradictorio en este discurso.

Y es que quienes hablan un día de «economía circular» y al día siguiente de «recuperar la senda del crecimiento económico», han debido olvidar la geometría más básica: en una trayectoria circular, el radio se conserva igual, no crece, permanece constante. La razón debería ser obvia: si al dar una vuelta al ciclo económico, la economía ha crecido (ha utilizado por tanto más materiales de los que se utilizaron en el ciclo anterior), la economía no es circular. En todo caso conformaría una espiral (ojo a la imagen del Gobierno español que acompaña este texto, muy reveladora) que se iría abriendo indefinidamente (hasta golpear duramente con los límites, en realidad, como ya deberíamos saber todos al menos desde 1972), con un radio que crecería un tanto por ciento al año, prioridad absoluta y primer sagrado mandamiento en la religión económica del crecimiento perpetuo.

Por tanto, hasta que no nos desembaracemos del lastre mortal que implica seguir ciegamente el objetivo de un mayor PIB (y por tanto un mayor consumo de materiales y de energía en cada periodo económico), no habrá ninguna posibilidad de lograr ese bonito objetivo de una economía que emplee como input material nada más que los outputs del ciclo anterior, es decir, una economía que imitase a la naturaleza, una economía sin desperdicio, sí… pero también sin crecimiento.

Casdeiro, a partir de una imagen promocional del Gobierno español, y un par de opencliparts de Martouf y PalomaIronique.

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