
Cuando nos planteamos el enfrentamiento o lucha contra el Capitalismo, solemos formularlo en nuestro imaginario en términos que podrían buscar analogías en la lucha de David contra Goliath, de San Jorge contra el Dragón, del Ejército Rojo contra el de la Alemania Nazi, o más modernamente de Luke Skywalker contra Darth Vader o de la Comunidad del Anillo contra Sauron. Pero estas son imágenes equivocadas, puesto que el Capitalismo no es algo externo a nosotros, algo que nos ataque desde fuera y contra lo cual haya que defenderse. Nosotros, sus oponentes, estamos dentro de él, y él está alrededor de nosotros. Y, en cierto modo, vivimos de él. Por tanto, si queremos provocar su fin (de todos modos inevitable), más que una confrontación, lo que parece pertinente es un abandono, una salida, la creación de una alternativa en la que habitar, para dejarlo morir de inanición, como dice Trainer. Y para esto, necesitamos un nuevo lenguaje, nuevas imágenes, nuevos mitos que soñar y a los que dar cuerpo y vida.