…O ¿cómo llamamos a ese miedo absurdo, a esa hipercorrección del «de que» que lleva a evitarlo cuando está bien usado? Recuerdo aquello de los avisos de las cajetillas de tabaco, donde hubo de intervenir la RAE para advertir DE que advertir llevaba la preposición DE…
Esta nos la manda Álvaro y comenta:
He detectado un par de cosas extrañas en mi ciudad, Madrid.
En el metro, estación San Bernardo. Creo que, de suprimir la preposición, el verbo debería conjugarse: cuidaó o cuidaú. Ya me dirás, tú que entiendes.
En este caso además se nos junta con el eliptismo cartelero (¿les cobran por palabra los que hacen los carteles o qué pasa?) porque debería ser «Tengan cuidado de…».
Por cierto, muy bueno lo de llamarme patadeiro ;-D …aunque me suena a pataqueiro, que como buen gallego, lo soy (es decir, aficionado a las patatas).
La absurda artificialidad de ese engendro que llaman el lenguaje no sexista no podía evolucionar de otra forma más que hacia su autodestrucción por antinatural y contrario a la evolución natural del lenguaje y a nuestros esquemas neurológicos relacionados con el lenguaje. Una prueba la tuve ayer oyendo en el Teleberri de ETB a José Elorrieta, del sindicato ELA-STV, que durante un discurso dijo ni más ni menos: «los y trabajadoras». La elipsis y el colapso como respuesta espontánea al absurdo del «los trabajadores y las trabajadoras»… De ahí evolucionan a «los y las trabajadoras» y al final quedan delirantes engendros amputado-elípticos como «los y trabajadoras». 😀
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