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Nuestra base moral local para la Transición Cultural necesaria

Ya se ha comentado en más de un lugar que uno de los pocos ejemplos de gestión exitosa top-down de una crisis de recursos y ecológica en la Historia lo representa la Era Tokugawa en Japón, también llamada el Periodo Edo (1600-1868). Los shogun fueron entonces lo suficientemente inteligentes como para sostener las draconianas medidas necesarias para evitar la suicida deforestación del país, en una moral religiosa con gran predicamento en el país: el Confucianismo.

Imagen de TeeFarm en PixabayDado que estamos abocados en nuestros países, como en casi todos, a estrictas restricciones en el uso de recursos en los años venideros, me pregunto en ocasiones qué tipo de valores morales tradicionales podrían servirnos de análoga manera. Lo primero que viene a la mente es el Cristianismo, en su variante católica, pues es dominante y muy arraigado al menos en los países del sur-Occidente de Europa. Pero tengo muchas dudas, en primer lugar porque la religión cristiana no es dominante en el sentido moral, es decir, aunque la población española se pueda declarar mayormente católica, su comportamiento global, sobre todo en lo que toca a sus élites, no es precisamente el modelo de buenos cristianos definido por el Evangelio, ni siquiera por el moderno corpus doctrina de la Iglesia Católica. Por otro lado, esta moralidad tiene componentes cuando menos ambiguos al respecto de la Naturaleza y el dominio del hombre sobre la misma, pese a los recientes intentos del Papa Francisco, especialmente su encíclicada Laudatio si’.

Entonces, si no es el Catolicismo, ¿qué es lo que podría jugar el papel del Confucianismo de la Era Tokugawa por estos lares? Lo siguiente que se me ocurre sería simplemente nuestra cultura de la buena vida, esa filosofía vital tradicional que aprecia la lentitud, los goces sencillos, la vida comunitaria, etc. y que se suele vincular con los pueblos mediterráneos; aunque no tengo muy claro si se puede aplicar también a los atlánticos (de base céltica) o a los nórdicos (germánicos y fineses) o del este (eslavos, magiares…), y pueblos que llevan siglos entre nosotros y a nuestro alrededor (árabes, hebreos, rom…). Podríamos llamarlo la variante mediterránea del buen vivir, algo así como nuestro sumak kawsay, y quizás una de las razones por las cuales propuestas como el Decrecimiento tienen más arraigo en países como Italia, Francia, España… No es algo tan definido en un corpus moral como la veterana religión católica, pero tengo la intuición de que sería una base muchísimo más sólida y adecuada al tipo de cambio cultural drástico que necesitamos para evitar un colapso civilizatorio absolutamente trágico. Y que lo convertiría en una especie de vuelta a casa, tras demasiado tiempo en una civilización ajena a nuestros valores históricos, una civilización del lucro, de la prisa, del gigantismo, del materialismo.

Dejo aquí está breve reflexión por si alguien desea continuarla, quizás yo mismo con algo más de tiempo.

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