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Es inevitable superar el capitalismo (si queremos una transición energética o simplemente sobrevivir)

(Texto de mi intervención en el Congreso online de celebración del X aniversario de la turuta, moneda social de Vilanova i la Geltrú.)

«Hay que superar el capitalismo«. Ya no nos lo dicen Marx, Engels o Bakunin, sino la gente de ciencia: los climatólogos, las economistas ecológicas, los expertos y expertas en dinámica de sistemas…

¿Por qué? ¿Cuáles son las razones científicas que se suman ahora a las políticas o simplemente éticas? ¿Por qué además de «el capitalismo es inmoral o injusto» decimos «el capitalismo es inviable por más tiempo, el capitalismo nos lleva al abismo»?

Razón principal: no podemos… 1º) evitar un cambio climático catastrófico si no dejamos de crecer; 2º) realizar una transición energética a un sistema basado al 100% en energías renovables si no dejamos de crecer.

Y como el capitalismo requiere estar creciendo constantemente… La conclusión está clara.

Kenneth Boulding (economista, científico de sistemas, filósofo): «Quien crea que el crecimiento exponencial puede continuar para siempre en un mundo finito o es un loco o un economista» (1973).

En el mundo natural sólo las plagas y el cáncer crecen sin freno (crecimiento no autolimitado) hasta que se encuentran con el freno, lógicamente, del final de su sustento, y ya sabemos cómo acaba la historia. De ahí que científicos como Carlos de Castro denominen a nuesta civilización (industrial y capitalista) un auténtico cáncer para la biosfera, para Gaia. No el ser humano, ojo! Sino este tipo de civilización dominante.

Veamos cada punto…

1º) Para evitar las peores perspectivas del caos climático hay que reducir las emisiones. Todos de acuerdo, ¿verdad? Pero ¿cómo hacerlo? Aquí están las divergencias. El sector esotérico (al mando en nuestros gobiernos e instituciones internacionales) cree, contra toda demostración científica, que se puede seguir aumentando el PIB al tiempo que descienden las emisiones. Invocan el milagro de la eficiencia (desmentido por la paradoja de Jevons conocida desde los tiempos de la máquina de vapor), del desacoplamiento (que siempre es relativo), de la desmaterialización (que es un mito)… Luego está el sector realista, que nos dice: siempre un aumento de PIB conlleva un aumento de emisiones. Así que si queremos reducir las emisiones, no queda otra que reducir el PIB.

Ah, pero nos hablan de las renovables, que por lo visto no emiten CO2!!! Eso nos lleva al…

Punto 2º) Nos hablan ahora de «crecimiento verde«, pero es otro acto de fe: las mal llamadas «energías renovables» también emiten, necesitan a las fósiles para funcionar, y cada 25 años a lo sumo hay que cambiarlas, no existen minerales suficientes, y además, lleguen donde lleguen… no hay manera de que soporten un nivel siempre creciente de consumo, pues su potencial está limitado por la termodinámica y las leyes físicas en general! (Antonio Turiel).

O sea, que la Transición energética, siendo realistas, significa ni más ni menos que una Transición más allá del capitalismo.

Y ¡esto no es el fin del mundo! Con la pandemia hemos visto que cuando está en juego nuestra vida los gobiernos pueden y saben tomar el mando de la economía. Luego ya podemos discutir si lo hacen mejor o peor, o si tiene que compartirse el mando con el poder comunitario, desde abajo (estrategias mixtas, lo llamamos).

Esta es la buena noticia: que cuando hace falta, estos sistemas que tenemos, de economía mixta (capitalismo + regulación estatal), pueden tirar de más y más regulación. O sea, que el sistema no es inamovible, como nos habían dicho tantas veces!

Así que… «Cambiemos el sistema, no el clima».

Hay que ser anticapitalistas, o mejor poscapitalistas, por mera supervivencia.

Si las generaciones venideras o el resto de seres vivos pudieran votar, serían radicalmente anticapitalistas.

Y ¿cómo sería el nuevo sistema? Sólo algunos apuntes de contraste: No sólo uno, sino una pluralidad, una diversidad. En lugar de globalizado, relocalizado. En lugar de guiado por la competencia, por la cooperación. En lugar de la economía dominar sobre la democracia, un control democrático de todos los aspectos de la ecomía.

Dentro del cambio de sistema, están llamadas a jugar un papel muy importante las monedas sociales / complementarias / locales. Puesto que el sistema financiero está «kaputt», en famosas palabras del que es hoy día decano de Económicas en la USC, Xoán Doldán. Porque está basado en la deuda, y en el convencimiento de que mañana la economía será mayor y por tanto habrá más dinero con el que pagar intereses. Y otros sistemas alternativos deben servir ahora mismo de colchón (gente excluida de los circuitos de la moneda oficial al no tener empleo o subsidios, ayuntamientos y otras entidades sin recursos) y después progresivamente de sustituto. Necesitamos una gran biodiversidad de monedas para ser más resilientes financieramente. Y también otro concepto de banca, sin intereses, otras vías alternativas para conseguir financiación, el crédito mutuo, monedas basadas en la riqueza real finita, limitada, que se genera en cada lugar del planeta gracias a la energía que nos llega del sol y se transforma en alimentos, biomasa, energía realmente renovable…

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