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20 Razones para preferir el Decrecimiento frente al Green New Deal (como opción política ante el colapso civilizatorio)

Texto de la intervención (por videoconferencia) en la Universidad Socioambiental de la Sierra de Guadarrama (26 de junio de 2020), en la mesa de diálogo sobre ecosocialismo, ecofeminismo, decrecimiento y Green New Deal, «Encrucijadas ante el colapso».

  1. El Decrecimiento es una propuesta mucho más homogénea en su diversidad, que el GND, y que consiste en «gestionar democráticamente y de manera internacionalmente justa, un descenso de los niveles de producción y consumo de materia y energía de los metabolismos socioeconómicos, hasta volver a situarnos dentro de los límites de la biosfera con el objetivo de una vida digna para todas las personas» (el Buen Vivir, que dicen otros pueblos). Podríamos decir (simplificando) que Decrecimiento hay básicamente uno, y GNDs muchos.
  2. El Decrecimiento lleva en su propia denominación un mensaje inequívoco acerca de su contenido (dejar de crecer) que aborda el meollo de nuestro problema civilizatorio: la obsesión por el crecimiento perpetuo. Bajo la etiqueta del GND, por contra, se puede vender (casi) cualquier cosa, incluidos meros greenwashings del capitalismo. Y, de hecho, si nos remitimos a su referencia original (el New Deal de Roosevelt), era una propuesta keynesiana que buscaba estimular precisamente el crecimiento económico. Con lo cual el peligro de trabajar para el enemigo usando dicho lema es alto, y se está viendo con el European Green Deal de la UE (un gravísimo ejercicio de tecnofantasía que pretende el desacomplamiento absoluto economía-recursos).
  3. Si trazamos los diferentes escenarios posibles, combinando las variables de lo rápido que avancemos en el proceso de colapso con las políticas de anticipación posibles, vemos que optar por el Decrecimiento y que al final el colapso sea más lento o menos grave, no tiene unas consecuencias trágicas, mientras que si optamos por el GND y resulta que teníamos menos tiempo del previsto, hemos empeorado las cosas de una manera que puede ser sumamente trágica.
  4. El Decrecimiento es drástico y radical, mientras que el GND es paulatino y contemporizador («ganar tiempo», nos insisten algunos de sus defensores). A lo sumo, en sus versiones más conscientes del colapso (como la de Emilio Santiago y Héctor Tejero) pretende postergar la acción más profunda y radical (el Decrecimiento, tal como reconocen). ¿Cuál es la estrategia más adecuada para tiempos de «emergencia» climática o energética: actuar ya o demorar lo que sabemos que será necesario, mientras nos dedicamos a hacer otras cosas que incluso pueden restarnos opciones llegado ese momento de la acción inaplazable? Más que «ganar tiempo» con el GND podrían llevarnos a «perderlo» ensayando vías sin salida, gastando recursos insustituibles, dando rodeos peligrosos que como poco nos desgastarán. Aparte del hecho de que Decrecer no es aplazable, ya no tenemos margen. Por tanto, en este sentido, el GND sería un acto de procrastinación política.
  5. La ciencia (los modelos MEDEAS/Locomotion, por ejemplo) nos dice que el GND podría incluso agravar el colapso, hacerlo en última instancia más catastrófico. Trasvasar recursos energéticos y minerales para una instalación masiva de renovables los detraerá de otros usos (esto reduce la Tasa de Retorno Energético general del metabolismo socioeconómico), y puede incluso aumentar las emisiones a corto plazo. También aumentar la desigualdad, ya que exige dedicar más energía al sector energético y eso reduce la tarta social (otros usos de la energía) que repartir durante la Transición Energética. Ya Los límites del crecimiento (1972) lo avisaban: pretender retrasar el colapso acaba provocando una caída más pronunciada. Más cómodo quizás para nosotras, peor seguro para nuestras hijas.
  6. El problema es el capitalismo, pero el GND no es anticapitalista, sino a lo sumo, antineoliberal. El Decrecimiento, en cambio, es anticapitalista per se, pues no caben capitalismos que dejen de crecer. Es decir, ahora que el capitalismo se enfrenta a su imposible continuidad (por el fin del crecimiento), el GND no se atreve a rematarlo, y se conforma con añorar sus versiones preneoliberales, mientras que el Decrecimiento reconoce: ya que no podemos seguir creciendo, no podremos seguir funcionando con capitalismo. El GND en su versión más socialdemócrata quiere fortelecer lo público pero se apoya de manera importante en lo privado, donde hacen más hincapié las versiones más socioliberales. Pero el Decrecimiento apuesta por lo público, pero no sólo entendido como estatal sino que lo amplía a lo comunal-comunitario, y se apoya en formas de economía no-capitalistas.
  7. El Decrecimiento incluye expresamente en su propuesta a los países empobrecidos, porque precisamente propone «decrecer aquí para que allí aún puedan crecer» hasta un mínimo justo. El GND es una propuesta más centrada en los problemas de cada país (o UE), y puede incluso hacerse a costa de dichos países, por vía de un neocolonialismo minero y energético para alimentar sus planes supuestamente «verdes», como ya se ha denunciado en algunos textos. Es decir, cabe un GND neocolonial e imperialista, pero no un Decrecimiento semejante. (Emilio, p.ej., ha reconocido que el GND no se ajusta a la «justicia climática» entendida a nivel mundial.)
  8. El GND apenas se sale del concepto del trabajo como única vía para la satisfacción de las necesidades humanas y se obsesiona con la creación de miles de nuevos empleos supuestamente «verdes». El Decrecimiento amplía la propuesta fuera del marco del trabajo, apostando por el reparto y la reducción de jornada en paralelo a la reducción de la producción, y contempla otras vías para la satisfacción de necesidades fuera del empleo remunerado.
  9. El efecto revelador de la gestión pública de la pandemia de COVID19: el Decrecemento ha visto como un argumento habitual de sus opositores, de que era impensable parar ciertos sectores de la economía «a propósito», ha quedado totalmente desmentido. «Lo políticamente imposible» se ha visto que no lo era tanto: lo «inamovible» se ha movido. Que es posible «echar el freno», gestionar la economía desde el Estado, priorizar lo esencial… Por contra, el GND no se ha movido un centímetro a la luz de esto de su determinismo político negativo, ni ha visto favorecidas sus posiciones teóricas ni sus argumentos estratégicos, aunque quizás sí en la práctica por los movimientos del business-as-usual hacia la llamada «Reconstrucción Verde».
  10. El GND no pone freno al extractivismo y puede incluso agravarlo. Antonio Aretxabala (geólogo): «Generalmente las tecnologías que se quieren impulsar desde este «crecimiento verde» requieren más minerales que las contrapartes basadas en combustibles fósiles. Un par de ejemplos: el automóvil eléctrico usa unas cinco veces más minerales que uno de combustión y una planta eólica en tierra requiere casi diez veces más minerales que una planta de ciclo combinado de igual capacidad.» (Lista Petrocenitales, 13/06/20). Lo mismo podemos aplicar a la combinación constante de los partidarios del GND con los conceptos de digitalización y modernización. (Emilio habla de «modernización ecológica», por ejemplo.)
  11. En general, las propuestas englobadas como GND, no tienen suficientemente en cuenta las restricciones de recursos y de energía a las que nos enfrentaremos a corto y medio plazo. El Decrecimiento, en cambio, parte directamente de ellas.
  12. El GND al apostar fuertemente por la eficiencia sin hacerlo dentro de un marco de gestión reductora de la demanda, sucumbe ante la paradoja de Jevons, aparte de tener una confianza ciega en que su mejora no se enfrenta a límites o a curvas decrecientes.
  13. El GND, al apostar por el aumento de renovables sin gestionar la demanda, ignora el hecho de que las aportaciones de estos sistemas están muy lejos de poder hacer otra cosa que ser devoradas por los incrementos globales del consumo mientras mantengamos la dirección capitalista de la economía.
  14. El GND, al partir de lo que la mayoría social actual se supone que es capaz de aceptar sin problemas, renuncia a hacer pedagogía politica y ecológica, con lo cual no aborda el problema sociocultural de fondo. Sus defensores más cercanos al Decrecimiento dicen que es una etapa previa necesaria para hacerlo posible más adelante, pero ¿a quién le trasmite eso? ¿Al público? ¿A los socioliberales que sostienen la misma bandera? También la socialdemocracia era una etapa hacia el socialismo y este hacia el comunismo y ya hemos visto cómo acabó. Para ser una etapa hay que tener clara la meta y no ir en direcciones a veces incluso contrarias (tema extractivista, falta de justicia internacional, aceleración del colapso…).
  15. El GND mantiene el Gran Engaño social, genera ilusiones de continuidad sin un fundamento sólido. El Decrecimiento pretende despertar a la sociedad que camina sonámbula hacia el precipicio, sin miedo a los efectos del shock, siempre preferibles a los de la caída. Por tanto, el Decrecimiento vacuna frente a la explicación del colapso que ofrece u ofrecerá el fascismo y su propuesta nazi, hobbesiana, neodarwinista… El GND en cambio, renuncia a dicha vacuna manteniendo la dureza de la situación escondida y a la sociedad desorientada.
  16. El GND es tecnooptista y a veces incluso tecnólatra, mientras que el Decrecimiento es tecnológicamente sobrio y escéptico. Si el problema es cultural, el GND no ataca la raíz cultural de la ilusión de control, de la fe en el progreso, de la tecnolatría… e incluso tampoco realmente de la mercadolatría.
  17. El GND más consciente, en la medida en que se cobija en estratégicas hipócritas, está jugando con fuego ante la desafección política creciente de la ciudadanía. El Decrecimiento por contra, dice verdades incómodas, y por tanto responde ante esa desafección.
  18. Los riesgos de las estrategias «de mínimos», como la del GND: cuando uno autorrebaja el listón de lo que hay que hacer, se expone a que el resto de la gente (incluidos tus compañeros de viaje político) entiendan que es solamente eso lo que hay que hacer, y que lo necesario se convierte en lo suficiente.
  19. Las diversas propuestas GND parten de que aún es evitable el colapso civilizatorio, mientras que el Decrecimiento, podríamos decir que por definición (colapso = reducción de complejidad, la cual se deriva de un menor flujo de energía), lo que pretende es gestionar dicho colapso, o «colapsar mejor», como diría Riechmann.
  20. El GND pretende ser una vía más fácil, más factible políticamente que el Decrecimiento. Pero ¿realmente podemos pensar que es fácil resignificar un significante creado no por el ecosocialismo ni el ecofeminismo ni el decrecentismo, sino por fuerzas políticas y económicas muy poderosas que no tienen la más mínima intención de ponerle frendo al crecimiento ni buscar un sistema alternativo al capitalismo que pueda volver a situarse dentro de los límites? ¿Qué apuesta es más improbable: la de darle la vuelta a un significante ya instalado (no «en disputa», como dice Emilio) como continuista y reemplazo del gastado «desarrollo sostenible» o introducir significantes nuevos son sus significados difícilmente cooptables, fagocitables? En la «guerra de posiciones» de Emilio pretende «avanzar» poniéndose el uniforme del enemigo y metiéndose en su trinchera? ¿No es una misión suicida? (Por cierto, que la guerra no es política, sino de religión… y el GND no sale del plano político.)

CITAS FINALES:

  • Greta Thunberg, citada en ¿Qué hacer en caso de incendio?: «enfoca(r)os en lo que es necesario hacer, en lugar de lo que es políticamente posible».
  • Limits to Growth: «La fe en la tecnología como solución última a todos los problemas puede distraer nuestra atención del problema de base —el problema del crecimiento en un mundo finito— e impedir que emprendamos una acción efectiva para resolverlo».

(Gracias a Carlos de Castro y Marcos Rivero por sus aportaciones al texto.)

Degrowth vs. Green New Deal

4 Comments

  1. Lo que me rechina especialmente en relación al GND es el juego perverso al que se presta sin dudarlo cierta izquierda. Una de las razones por las que no se hace nada en relación al cambio climático, en mi opinión, es la estrategia empleada por las empresas de combustibles fósiles de politizar el asunto (es decir, convertirlo en algo partidista, una mera confrontación de relatos por el poder, que sirve para descalificar cualquier argumento por vía del tribalismo político. Cuanto daño ha hecho Foucault). Y mucha izquierda coje ese guante, y ve lo verde como argumento chulo para la disputa por el relato y poder acceder al gobierno de vez en cuando. Lo verde pasa a ser un asunto de PROPAGANDA y el GND es su resultado: algo vendible a la gente, que quiere creer que puede ser solidaria y a la vez mantener su ritmo de consumo, aunque se termine subvencionando el covhe eléctrico a las élites, con cargo a los recursos de todas y todos. Pero el cambio climático no tiene nada que ver con relatos, es evidencia científica. Y el decrecimiento no es una opción, sino una consecuencia. Solo podemos, me parece, hacer una opción por un decrecimiento ordenado, solidario y justo o por aceptar un decrecimiento abrupto y desordenado, probablemente fascista, cuando ya el colapso sea innegable. La izquierda debe dejar de pensar en su puñetero beneficio (incluyendo su identificación tan querida con el arquetipo de salvadores, por lo que todo lo que sea bueno para la izquierada partidista es bueno para todos, que se queda en la conclusión de que hay que buscar ante todo y en primer lugar lo mejor para las estructuras de partido). El compromiso ha de ser el bien del común de las personas, que es transversal, así como de los otros seres y el cuidado de la casa común: un cambio de valores mas acorde con lo que somos, como seres relacionales (con relaciones mas óptimas y gratificantes en la igualdad, además de fomentarse la inteligencia colectiva e individual, y que hacen posible a la persona consciente), y como vida (se quiera o no, estamos llamados a colaborar con tolo lo vivo para que siga siendo posible que prospere la vida y la complejidad, y si no, apartarse y echarse a un lado, o que se nos echen, pues antes será la extinción de una especie dañina globalmente que la destrucción de la vida entera en el planeta, espero). Este sería el camino del amor, que la humanidad no suele escoger por estupidez y mezquindad. Solo reaccionamos ante el temor, que es el camino de los oportunistas, de los salvadores, del poder totalitario: el fascismo.

  2. Gracias, David. Muy interesante tu perspectiva.

    Solo podemos, me parece, hacer una opción por un decrecimiento ordenado, solidario y justo o por aceptar un decrecimiento abrupto y desordenado, probablemente fascista, cuando ya el colapso sea innegable.

    No puedo estar más de acuerdo: orden solidario ahora o (des)orden nazi después. Nos toca elegir como sociedad.

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