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Cómo parar una (mega)máquina sin frenos (I)

Casdeiro, a partir de opencliparts de lmproulx, VsAssassin y Onsemeliot.
Dice Emilio Santiago Muíño que nadie sabe cómo parar esta máquina sin frenos (de la civilización capitalista). Pero cualquier persona que tenga carnet de conducir sabe (o debería saber) cómo parar un coche sin frenos: existen varias maneras para aminorar la velocidad del vehículo e intentar una parada progresiva con el menor daño posible tanto para los ocupantes del vehículo sin frenos como quienes comparten la vía con ellos. Una de ellas es reducir la marcha, para aprovechar el llamado freno-motor. La traducción de esto a la megamáquina capitalista-industrial no parece muy difícil. Otro recurso es acercar el vehículo a los guardarraíles o las divisiones de cemento o paredes que delimiten la vía, si existen, para hacer que el coche roce contra ellos y así la fricción vaya frenándolo. También, por supuesto, se pueden usar las bandas de rozamiento o zonas previstas para frenadas de emergencia, en caso de existir. Lo que esto pueda significar en nuestro caso civilizatorio ya es más difícil de averiguar. Pero en todo caso, la propia metáfora que usa Emilio nos da pistas para desmentir su afirmación. Los métodos para parar máquinas que se quedan sin frenos se conocen desde los comienzos de la mecánica. Ahora sólo tenemos que traducirlos a la Megamáquina desbocada que tenemos.

1 Comment

  1. Siguiendo la prosa de Emilio Santiago Muiño:

    La aceleración, la velocidad, la inercia y la necesidad de frenar

    El horizonte sensato del decrecimiento no olvida que hay que deshilar fino la telaraña de intereses creados alrededor de la expansión permanente de la producción y el consumo, y que sostienen no sólo las decisiones políticas a favor del entramado oligárquico empresarial del capital, sino también una profunda inercia civilizatoria hacia el crecimiento económico

    El horizonte sensato del decrecimiento cuenta con un gobierno decidido a impedir que los daños más directos del crecimiento se pueden externalizar sobre el cuerpo de las mujeres, los países del Sur o la naturaleza (1), y decidido también a tomar decisiones políticas a favor de ese tejido capilar de apoyo mutuo, identidad común y sociabilidad no mercantil en la vida cotidiana que, en cada territorio, empuja desbordando las instituciones establecidas.

    El horizonte sensato del decrecimiento tiene la certeza de que nuestras economías no sólo deben dejar de acelerar, paso absolutamente insuficiente ante la magnitud del abismo socioecológico que hemos de saltar para conseguir la sostenibilidad, sino también conseguir frenar la máquina sin frenos.

    En el horizonte sensato del decrecimiento, el socialismo sin crecimiento (2) es el único modelo productivo sostenible y cualquier otro éxito electoral sería suicida

    (1) Incluyendo la sentencia a muerte de la cultura rural
    https://blogs.publico.es/otrasmiradas/15048/fraguas-repoblar-pueblos-vacios-no-es-delito-ni-siquiera-es-falta-administrativa/

    (2) https://www.15-15-15.org/webzine/2018/04/28/socialismo-sin-crecimiento/

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