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La precedencia equivocada

«Antes de hablar de la capacidad máxima de carga del planeta para albergar humanos, debemos hablar del reparto de la riqueza». «Antes de plantearnos el abandono de las ciudades, debemos hacerlas más habitables». «Antes de hablar del fin del trabajo, hay que repartir el que hay». «Antes de plantear a gente desplazarse menos, hay que mejorar las carreteras». «Antes de construir un mundo sin petróleo, debemos solucionar los problemas inmediatos de la gente». …»Antes», siempre hay algo que hacer «antes».

El problema que tienen quienes nos gobiernan —al igual que las fuerzas políticas que pretenden hacerlo ofreciéndose como la alternativa— es la falta de una visión holística, integral, de cómo funciona nuestro mundo, las sociedades e incluso las instituciones a su cargo. Carecen del systems thinking, de la capacidad de pensar en términos de sistemas dinámicos, donde todo está relacionado, repletos de realimentaciones (feedbacks) positivos y negativos, y están habituados a pensar en términos sectoriales (concejalías, ministerios…) prácticamente estancos, como mucho relacionados en términos monetarios (el ministerio de hacienda nos proporciona dinero para hacer cosas en los otros ministerios), y ni siquiera son capaces de entender el metabolismo de las instituciones que dirigen tan ciegamente, no digamos ya el del mundo en su conjunto o el de la biosfera.

Esta visión compartimentalizada de la política está muy relacionada con lo que yo denomino estrategias paulatinas o progresivas ante el colapso civilizatorio. El error de partida de ese tipo de estrategias, de «primero hay que hacer A y luego ya abordaremos B», es la falta de comprensión de que hay que abordarlo todo junto, porque todo está relacionado. Es decir, no se puede abordar A sin, al menos, tener en cuenta cómo B afecta a A, y cómo B se verá afectado por A, y por todo el resto de variables o factores.

Es decir, estamos postergando, cuando deberíamos estar anticipando. Porque la anticipación es la clave para preparar una sociedad ante el colapso, para hacerla resiliente ante los durísmos golpes por venir. Y, sinceramente, ¿alguien puede decirme cuándo fue la última vez que su alcalde(sa), presidente de comunidad autónoma o de gobierno central, puso en marcha alguna medida de anticipación ante algo? Difícil, ¿verdad? Los gobiernos —en parte por ignorancia, en parte por la dificultad de nadar contracorriente en la irresistible marea del cortoplacismo— se dedican la mayor parte del tiempo a tapar vías de agua, a aportar soluciones parciales —muchas veces incoherentes unas con otras— a salto de mata, a intentar aplacar con ellas las presiones directas e inmediatas que reciben de otras instituciones o lobbies también cortoplacistas… Pero sin romper ese nudo gordiando, esa equivocada precedencia o priorización, esa visión de que es posible y adecuada una política lineal, mecanicista, analítica, newtoniana… será imposible hacer una política a la altura del colapso civilizatorio.

2 Comments

  1. «Esta visión compartimentalizada de la política está muy relacionada con lo que yo denomino estrategias paulatinas o progresivas ante el colapso civilizatorio.»

    Esta visión compartimentalizada de todos los aspectos de todo: vida, política, conocimiento, sociedad, moral, etc., me temo que no es algo nuevo ni que sea consecuencia del colapso de la «»»civilización occidental»»».
    Esta visión compartimentalizada del mundo tiene mucho más que ver con el modelo científico asumido de forma incondicional y excluyente a partir del s. XVIII

  2. Sí, claro. Me debí expresar mal. Quería decir que estaba relacionada como causa, no como consecuencia, de que se adopten precisamente estrategias de tipo paulatino ante el colapso. Es decir, que de aquellos polvos que surgen durante la Ilustración vienen estos lodos.

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