Ellos

No sentí miedo cuando ellos vinieron y se llevaron a todos mis conocidos.

No sentí miedo cuando los sustituyeron por unos dobles perfectos, cuerpos sin alma que no experimentaban las sensaciones más básicas.

No sentí miedo cuando descubrí con pesar que no se relacionaban conmigo, que nunca se acercaban a mí; que nunca me hablaban.

No, en aquel momento no sentí miedo. El pánico se desató cuando ellos vinieron a por mí y, tras observarme con atención durante una eternidad, decidieron que no era necesario sustituirme.

[Santiago Eximeno. Extraído de Diagonal nº 41]

Creative Commons License

Texto reproducible según los términos de la licencia de Creative Commons


Leave a Reply